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Super Bowl 2026 pone a prueba la cadena de suministro del aguacate mexicano

-Editorial

Año tras año, el Super Bowl provoca uno de los mayores picos estacionales en el consumo de aguacate en Estados Unidos, reafirmando a México como el principal proveedor de un producto que se ha vuelto casi inseparable del evento. Sin embargo, en 2026, mientras las celebraciones abundan, el evento deportivo más visto del mundo también revela los límites y presiones de la cadena de suministro del aguacate mexicano.

Este año, se estima que México exportará aproximadamente 120,000 toneladas de aguacate destinadas específicamente a satisfacer la demanda del Super Bowl. Aunque sigue siendo un volumen considerable, ya no refleja el crecimiento acelerado de años anteriores. Más bien, evidencia una estabilización en los niveles de exportación, señalando un cambio respecto al crecimiento exponencial de décadas pasadas. “La tendencia refleja un mercado que está madurando”, señaló la Dra. Bertha Martínez Cisneros, Coordinadora de la Licenciatura en Logística Internacional de CETYS Universidad, Campus Mexicali. “El aguacate mexicano sigue siendo líder, pero el ritmo de expansión vinculado al Super Bowl se ha vuelto más predecible y estable.”

Antes de la pandemia de COVID-19, los envíos de aguacate mexicano hacia Estados Unidos asociados al Super Bowl mostraban un crecimiento sostenido, con aumentos anuales que en algunos años superaban el 8 % o incluso el 10 %. En los últimos años, los volúmenes han permanecido dentro de rangos similares, con variaciones limitadas de un año a otro. La proyección para 2026 se mantiene cercana a la del año pasado, con un incremento marginal de aproximadamente 2 %, lo que confirma que, aunque el liderazgo mexicano en el mercado se mantiene, el crecimiento ligado al Super Bowl ya no es explosivo.

Al mismo tiempo, nuevos requisitos operativos añaden complejidad a la cadena de suministro. Uno de los más importantes es la certificación Proforest Avocado, que en 2026 se ha convertido en un requisito fundamental para gran parte de las exportaciones. Esta certificación garantiza que los aguacates provienen de huertos con cumplimiento documentado en trazabilidad, uso de suelo y prácticas agrícolas permitidas, funcionando como un filtro de calidad y sostenibilidad para acceder al mercado estadounidense.

“Esta certificación ha ayudado a organizar los procesos, fortalecer el control sobre el origen del producto y generar confianza en el mercado”, explicó la Dra. Martínez Cisneros. “Pero también introduce mayores tiempos, costos y complejidad operativa, especialmente durante periodos de alta demanda como el Super Bowl. Los procesos de validación, auditoría y documentación se concentran justo cuando la presión para mover volumen es mayor.”

Para productores y empacadores con menor capacidad administrativa, cumplir con estos requisitos en ventanas tan estrechas representa un desafío adicional. “La certificación fortalece el sistema, pero también reduce la flexibilidad cuando el tiempo es crítico”, señaló la experta de CETYS.

A esta presión logística se suma una caída notable en el precio del aguacate en 2026. A diferencia de años anteriores, cuando el Super Bowl solía impulsar los precios al alza, este año el mercado ha registrado descensos cercanos al 25 % en comparación con 2024 y 2025, impulsados por una oferta abundante y un mercado que ya no reacciona con la misma tensión ante los picos de consumo.

Para los consumidores, el resultado es claro: guacamole más accesible. Sin embargo, para productores y exportadores, mantener volúmenes similares a años anteriores, con precios a la baja y certificaciones más exigentes como Proforest Avocado, implica operar con márgenes más estrechos, mayor presión logística y eficiencia casi quirúrgica, donde cualquier retraso o ineficiencia impacta directamente en la rentabilidad.

En este contexto, el Super Bowl 2026 deja claro que el reto del aguacate mexicano ya no es su posicionamiento en el mercado, sino la capacidad de sostener su éxito en un entorno más exigente. Más allá de las celebraciones y el consumo récord, el evento se consolida como una verdadera prueba de estrés para el modelo productivo, abriendo un debate estratégico sobre la necesidad de fortalecer la cadena de suministro para que siga siendo competitiva, eficiente y resiliente, incluso cuando el margen de error es mínimo.

El análisis de la Dra. Bertha Martínez Cisneros subraya un punto crucial: el Super Bowl es mucho más que una celebración; es un referente de la capacidad de innovación, adaptación y crecimiento del sector aguacatero mexicano en un mercado global cada vez más regulado.

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