
El futuro del T-MEC
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- Perspectivas económicas y estratégicas para el periodo 2026-2036
Por: Dr. Alejandro Diaz-Bautista, Economista e Investigador (PhD).
El año 2026 representa un punto de inflexión para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al coincidir con la primera revisión sexenal prevista en el propio acuerdo. Aunque el tratado continúa vigente hasta 2036, la revisión ha adquirido una dimensión política y económica mayor debido a la incertidumbre generada por las negociaciones comerciales y las diferencias entre los tres socios. La discusión ya no se limita al comercio de bienes, sino que incorpora aspectos de seguridad económica, relocalización de cadenas de suministro, transición energética, comercio digital y competencia geopolítica.
Desde una perspectiva económica, el T-MEC seguirá siendo el principal instrumento para preservar la competitividad de América del Norte frente al crecimiento de Asia y la creciente rivalidad tecnológica global. Durante la próxima década (2026-2036), el tratado probablemente evolucionará hacia un modelo de integración más profundo, con mayores exigencias en materia de reglas de origen, estándares laborales, sostenibilidad ambiental y trazabilidad de las cadenas productivas. Estos cambios responderán tanto a la política industrial estadounidense como a la necesidad de fortalecer la resiliencia regional frente a interrupciones comerciales internacionales.
Para México, las oportunidades continúan siendo significativas. La tendencia de nearshoring favorece la instalación de nuevas inversiones manufactureras orientadas al mercado estadounidense, especialmente en sectores como el automotriz, dispositivos médicos, electrónica, semiconductores y energías limpias. Sin embargo, el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de la capacidad nacional para garantizar infraestructura logística, disponibilidad energética, seguridad jurídica y capital humano especializado. En ausencia de estas condiciones, parte de la inversión podría desplazarse hacia otras economías emergentes con mejores indicadores de competitividad.
No obstante, el escenario también presenta riesgos relevantes. La revisión de 2026 ha mostrado que las decisiones políticas pueden incrementar la incertidumbre regulatoria, particularmente cuando se utilizan aranceles o medidas comerciales como instrumentos de negociación. La posibilidad de revisiones periódicas, en lugar de una extensión inmediata del acuerdo, implica que las empresas deberán incorporar mayores estrategias de administración de riesgos, diversificación de proveedores y adaptación regulatoria durante los próximos años.
Entre 2026 y 2036 es previsible que el T-MEC deje de ser exclusivamente un tratado comercial para consolidarse como un marco de política económica regional. Temas como inteligencia artificial, ciberseguridad, protección de datos, minerales estratégicos, transición energética y seguridad de las cadenas de suministro adquirirán un peso creciente dentro de la agenda trilateral. Asimismo, la cooperación institucional será determinante para mantener la competitividad de Norteamérica frente a bloques económicos como la Unión Europea y las economías del Indo-Pacífico.
En conclusión, la perspectiva para el periodo 2026-2036 es de continuidad con transformación. El desafío consistirá en equilibrar los intereses nacionales con la necesidad de mantener un mercado regional competitivo, resiliente y atractivo para la inversión internacional, consolidando al T-MEC como uno de los pilares del crecimiento económico de América del Norte durante la próxima década.
Dr. Alejandro Díaz-Bautista: Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef. Distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Ha sido también profesor en la Universidad Iberoamericana, CISE, fellow y guest scholar en UC San Diego (UCSD) y profesor visitante en UC Irvine.


