
El Condado Imperial da el último adiós a quienes no tuvieron a nadie para despedirlos
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-Editorial
Funcionarios del Condado Imperial, líderes religiosos, veteranos de guerra y miembros de la comunidad se reunieron el 5 de noviembre en el Cementerio Terrace Park, en Holtville, para participar en la ceremonia anual de sepultura de personas de escasos recursos, en la que se rindió homenaje a 63 personas que fallecieron sin contar con los recursos económicos o el apoyo familiar necesarios para organizar su última morada.
Organizada por la Oficina del Administrador Público del Condado Imperial, la ceremonia ofreció una despedida digna a personas cuya identidad permanece desconocida, a quienes fallecieron sin familiares sobrevivientes y a aquellas familias que no pudieron cubrir los gastos funerarios de sus seres queridos.
Sarah Enz, administradora pública del Condado Imperial, explicó que el programa garantiza que todas las personas reciban una sepultura digna, independientemente de las circunstancias en las que hayan fallecido.
“Nuestra ceremonia está dedicada a las personas que no han sido identificadas, pero también está dirigida a las familias que no pueden pagar los gastos funerarios de sus seres queridos y a quienes no tienen familiares”, expresó Enz. “Estamos aquí para darles una última despedida mientras los acompañamos hasta su lugar de descanso eterno”.
Enz explicó que el programa de sepultura para personas de escasos recursos comenzó hace varios años. Inicialmente, los entierros se realizaban en un área designada del cementerio, donde las tumbas únicamente se identificaban mediante ladrillos numerados.
“Era algo muy impersonal, simplemente un terreno de tierra con un ladrillo que tenía un número”, recordó Enz.
Con el paso del tiempo, las autoridades del condado desarrollaron un procedimiento más humano y personalizado. Anteriormente, el programa contemplaba la dispersión de las cenizas en el mar, antes de adoptar el sistema actual en el Cementerio Terrace Park, donde hace varios años se adquirieron dos espacios para sepultura mediante fondos donados.
Enz señaló que el número de personas que requieren estos servicios se ha mantenido relativamente estable durante los últimos tres años, con un promedio anual de entre 60 y 70 personas.
Muchas de las personas atendidas mediante este programa se encontraban en situación de calle o carecían de una vivienda estable al momento de fallecer. Generalmente, los casos son canalizados a la Oficina del Administrador Público a través de la Oficina del Médico Forense del Condado Imperial.
Entre las 63 personas homenajeadas se encontraban aproximadamente 10 cuya identidad continúa siendo desconocida y cuyos restos fueron recuperados en distintas zonas del Condado Imperial. Las autoridades consideran que algunas podrían haber sido migrantes que perdieron la vida mientras intentaban cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.
Aproximadamente seis cuerpos fueron recuperados del Canal Todo Americano, mientras que otros cuatro fueron localizados en zonas desérticas alejadas de los centros de población.
El diácono Marcos López, de la Iglesia Católica Santa Margarita María de Brawley, quien ha participado en ceremonias anteriores, ofreció una bendición religiosa y destacó la importancia de brindar una despedida digna a quienes han fallecido.
“Ellos son nuestros hermanos y hermanas, y parte de nuestra vocación como diáconos y sacerdotes es dar sepultura a los difuntos”, expresó López. “Esa es una de las obras de misericordia corporales, y precisamente por eso estamos aquí”.
López señaló que la ceremonia tiene un significado especial para quienes murieron sin la presencia de familiares o seres queridos que pudieran acompañarlos en sus últimos momentos.
“Aquellos a quienes llamamos los muertos olvidados realmente han sido olvidados por el mundo”, manifestó López. “Pero debemos recordar que Dios no se olvida de sus hijos. Dios nunca se olvida de ninguno de nosotros”.
La ceremonia también incluyó un homenaje militar especial para dos veteranos de guerra que recibieron sepultura.
Enz informó que el condado estuvo a cargo de los restos de 12 veteranos durante el periodo correspondiente. De ellos, 10 fueron trasladados previamente a cementerios nacionales para recibir sepultura.
Los dos veteranos homenajeados en Holtville recibieron un último saludo militar, marcando la primera ocasión en que la ceremonia anual incorporó un reconocimiento especial a quienes prestaron servicio en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Jacinto Cruz Jiménez, veterano que apoyó las operaciones militares estadounidenses durante la Guerra de Vietnam, asistió a la ceremonia y expresó su agradecimiento al Condado Imperial por reconocer a los veteranos que fallecieron sin familiares u otras personas que pudieran rendir homenaje a su servicio.
“Estoy sumamente agradecido con el Condado Imperial por reconocer a estos veteranos que no habían recibido ningún reconocimiento”, expresó Jiménez. “Es importante que cada individuo sea reconocido por nuestro Padre Celestial y por el servicio que prestó al gobierno de los Estados Unidos de América”.
Jiménez también abordó las dificultades que enfrentan los veteranos que viven en situación de calle y pobreza, e hizo un llamado a una mayor participación comunitaria para encontrar soluciones.
“Todos tenemos la responsabilidad de trabajar juntos en nuestras comunidades para encontrar una solución a este problema”, señaló Jiménez, al destacar que la falta de vivienda entre los veteranos afecta a distintas comunidades de California, incluyendo San Francisco, Sacramento, Los Ángeles y el Valle Imperial.
Agregó que algunos veteranos fallecen sin contar con una vivienda estable o el apoyo de sus familiares, por lo que el reconocimiento público a su servicio militar adquiere un significado especialmente importante.


