
El costo económico de la guerra de Irán, Israel y Estados Unidos 2026
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Por: Dr. Alejandro Diaz-Bautista, Economista e Investigador (PhD).
Hablar del “costo de la guerra en Irán en 2026” implica trabajar con estimaciones, porque no existen aún cuentas oficiales consolidadas. Los costos directos (operaciones militares) son solo una parte; los indirectos (recesión, destrucción de infraestructura, desplazados, primas de riesgo, etc.) suelen ser incluso mayores.
Tomemos como referencia un conflicto de alta intensidad entre Estados Unidos y aliados contra Irán, similar en escala a las primeras fases de Irak (2003) pero con tecnología más cara y un entorno energético más sensible. Un rastreador reciente de costos de la guerra con Irán estima para Estados Unidos un gasto operativo directo del orden de 1,000 millones de dólares diarios en las primeras semanas de conflicto.
El costo diario de operaciones militares de Estados Unidos y aliados es de aproximadamente 1,000 millones de dólares por día en promedio, considerando despliegue naval, aéreo, misiles de precisión, logística, inteligencia y apoyo.
El costo interno para Irán (militar y daños inmediatos) puede estimarse en decenas de millones diarios en munición, movilización y pérdidas materiales, sin contar la destrucción de infraestructura civil.
Si la guerra dura un año, los costos para Estados Unidos y aliados (solo operaciones) serían de aproximadamente 365,000 millones de dólares, comparable al PIB anual de un país mediano. Para Irán, la pérdida sería de entre 10% y 20% del PIB por destrucción, sanciones y colapso de inversión, lo que podría significar entre 40,000 y 80,000 millones de dólares de PIB perdido en un año, más el costo de reconstrucción posterior, que fácilmente podría duplicar esa cifra a medio plazo.
El impacto macroeconómico y financiero en Estados Unidos y aliados incluiría un aumento del déficit fiscal. El costo de oportunidad de estos recursos podría haberse destinado a infraestructura, educación, salud, transición energética o reducción de impuestos, lo que implica un sacrificio de inversión productiva futura con efectos negativos sobre el crecimiento potencial.
Un conflicto en Irán casi siempre implicaría tensión en el Estrecho de Ormuz. Un aumento sostenido del precio del petróleo (de 20% a 40%) se traduce en mayor inflación, menor poder adquisitivo de los hogares y posible endurecimiento de la política monetaria.
En Irán, la destrucción de capital físico como refinerías, oleoductos, puertos, plantas industriales y redes eléctricas sería significativa. La reposición de ese capital puede tardar años y requerir decenas de miles de millones de dólares. La prima de riesgo país se dispara, el rial se deprecia y el sistema financiero se vuelve frágil, llevando a una contracción e informalización de la economía.
Más allá de las cifras, el verdadero costo económico es la pérdida de capacidad productiva futura, la inestabilidad financiera y el deterioro del bienestar de millones de personas. Las guerras modernas representan, sobre todo, una destrucción masiva de riqueza presente y potencial en el mundo.
Dr. Alejandro Díaz-Bautista, Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef. Distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Ha sido también profesor en la Universidad Iberoamericana, CISE, “fellow” y “guest scholar” en UCSD y profesor visitante en UC Irvine.


