
Mes de la Herencia Hispana: Celebrando la Cultura, la Historia y a las Personas que Construyen a Estados Unidos
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-Editorial
Cada año, del 15 de septiembre al 15 de octubre, comunidades de todo Estados Unidos se unen para celebrar el Mes Nacional de la Herencia Hispana, una conmemoración dedicada a reconocer la historia, las culturas, las tradiciones y las contribuciones de los estadounidenses cuyas raíces se encuentran en España, México, el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Es un mes de música, gastronomía, arte, danza, historia y tradiciones familiares. Pero también es una oportunidad para reconocer algo mucho más profundo: las personas, las ideas, los negocios, los descubrimientos y las expresiones culturales que los hispanos aportan a la historia y al desarrollo de Estados Unidos.
La celebración comenzó en 1968, cuando el Congreso autorizó al presidente Lyndon B. Johnson a proclamar una Semana Nacional de la Herencia Hispana. Veinte años después, el Congreso amplió la celebración a un mes y, en 1988, el presidente Ronald Reagan firmó la legislación que estableció el periodo del 15 de septiembre al 15 de octubre. En 1989, el presidente George H.W. Bush emitió la primera proclamación presidencial del Mes de la Herencia Hispana.
Las fechas tienen, además, un profundo significado histórico. El 15 de septiembre marca los aniversarios de independencia de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. México celebra su independencia el 16 de septiembre, mientras que Chile lo hace el 18 de septiembre.
En México, el movimiento independentista comenzó en 1810 con el Grito de Dolores, asociado al sacerdote Miguel Hidalgo y Costilla, y culminó con la consumación de la Independencia en 1821.
Hoy, más de 70 millones de hispanos viven en Estados Unidos, representando aproximadamente una quinta parte de la población del país. Se trata de una comunidad extraordinariamente diversa, integrada por personas con raíces en decenas de países, culturas y tradiciones diferentes.
Esa diversidad se refleja no solamente en la vida cultural de Estados Unidos, sino también en su economía.
De acuerdo con el U.S. Latino Economic Impact Report 2026, elaborado por el Latino Donor Collaborative en colaboración con la W. P. Carey School of Business de Arizona State University, la economía latina en Estados Unidos alcanzó 4.4 billones de dólares en 2024. Si se considerara como una economía independiente, ocuparía el cuarto lugar entre las economías más grandes del mundo. El informe también estima que los latinos representaron 28.2% del crecimiento económico total de Estados Unidos en 2024, a pesar de constituir aproximadamente una quinta parte de la población.
Estas cifras cuentan solamente una parte de la historia.
Los hispanos también están creando empresas a un ritmo significativo. Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos correspondientes a 2023 muestran que las empresas propiedad de hispanos representaron 8.4% de las empresas con empleados, con aproximadamente 496,000 negocios que generaron 730,300 millones de dólares en ingresos.
Entre las empresas sin empleados remunerados, las de propietarios hispanos representaron aproximadamente 17.5%, equivalentes a unos 5.3 millones de negocios.
Detrás de esas cifras hay personas que asumieron el riesgo de emprender: propietarios de restaurantes, comercios, empresas de construcción, firmas profesionales, compañías de tecnología, negocios agrícolas, consultorios médicos y organizaciones comunitarias que generan empleos, ofrecen servicios y mantienen activas las economías locales.
Pero la contribución hispana va mucho más allá de los negocios.
Los hispanos también están participando cada vez más en la educación, la ciencia, la tecnología, la ingeniería, la medicina y la innovación. Una nueva generación de estudiantes y profesionales está ingresando a campos que ayudarán a definir el futuro del país.
Un informe de la Society of Hispanic Professional Engineers y el Latino Donor Collaborative encontró que la matrícula de estudiantes latinos de licenciatura en programas de ingeniería aumentó 38.6% entre 2012 y 2022, mientras que el número de títulos de ingeniería otorgados a latinos aumentó 56.7% durante ese mismo periodo.
Esto importa porque la innovación necesita talento, creatividad y diferentes perspectivas. Las experiencias de personas provenientes de distintas culturas pueden aportar nuevas preguntas, nuevas ideas y nuevas soluciones a los desafíos de una nación en constante transformación.
Y después está la cultura.
La influencia hispana puede escucharse en la música, verse en el arte y el cine, encontrarse en la literatura y saborearse en la gastronomía. El mariachi, la salsa, la música latina, las tradiciones culinarias, las expresiones artísticas y la literatura en español y bilingüe forman parte cada vez más visible del mosaico cultural estadounidense.
La cultura hispana también crea puentes entre generaciones. Mantener un idioma, una receta, una canción, una celebración o una tradición familiar no significa vivir en el pasado. Significa preservar una identidad mientras se construye el futuro.
Los hispanos también han servido a Estados Unidos durante generaciones en las Fuerzas Armadas. Desde conflictos históricos hasta las fuerzas militares actuales, hombres y mujeres de ascendencia hispana han servido al país, incluyendo numerosos militares hispanos que han recibido la Medalla de Honor, la máxima condecoración militar de Estados Unidos por actos de valor.
Toda esta diversidad puede resumirse en una frase poderosa pronunciada por el expresidente Barack Obama en 2015:
“Nuestra diversidad es nuestra fortaleza.”
La frase refleja una característica fundamental de la experiencia estadounidense. Una nación formada por personas con diferentes historias, culturas, idiomas, experiencias y perspectivas tiene la oportunidad de convertir esas diferencias en talento, creatividad, emprendimiento, riqueza cultural e innovación.
Un gobierno con visión reconoce que la diversidad no tiene por qué dividir a una nación. Cuando todas las personas tienen oportunidades reales para participar y contribuir, sus diferentes experiencias pueden convertirse en una fuente de fortaleza para toda la sociedad.
Eso es, en esencia, lo que nos invita a celebrar el Mes de la Herencia Hispana.
No se trata solamente de ondear banderas, disfrutar nuestra comida tradicional, escuchar música o participar en festivales, aunque todas esas expresiones son importantes y significativas. Se trata también de conocer las historias detrás de nuestras tradiciones, honrar a las generaciones que nos precedieron y reconocer a quienes continúan construyendo el país todos los días.
Está en el empresario que abre su primer negocio. En el estudiante que decide convertirse en ingeniero. En el científico que busca un nuevo descubrimiento. En el maestro que inspira a un niño. En el artista que mantiene viva una tradición. En el veterano que sirve a la nación. En el médico que atiende a su comunidad. En los padres que enseñan a sus hijos de dónde vienen mientras los motivan a soñar hacia dónde pueden llegar.
El Mes de la Herencia Hispana es, por ello, una celebración del pasado, un reconocimiento del presente y una mirada hacia el futuro.
Nos recuerda que la herencia no es simplemente algo que recibimos. Es algo que preservamos, enriquecemos y transmitimos.
Y mientras millones de hispanos continúan aportando su talento, sus ideas, sus empresas, sus tradiciones y su determinación a Estados Unidos, su historia se convierte cada vez más en una parte inseparable de la historia estadounidense.
Este Mes de la Herencia Hispana celebramos no solamente de dónde venimos, sino todo lo que seguimos construyendo juntos.


