
Arturo Márquez da vida a su legado musical en El Centro
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-Editorial
Una ovación entusiasta llenó el Teatro Jimmie Cannon de la Preparatoria Southwest, que registró un lleno total el 10 de octubre, cuando el reconocido compositor mexicano Arturo Márquez subió al escenario, saludó al público y tomó su lugar frente a la Orquesta Sinfónica del Valle Imperial. Ante la expectativa de los asistentes por escuchar las primeras notas, Márquez levantó su batuta para dar inicio a una velada dedicada a celebrar su legado musical y los profundos vínculos familiares que mantiene con el Valle Imperial.
La noche fue mucho más que una celebración de la música sinfónica. Para Márquez, cuyas obras han sido interpretadas por orquestas de todo el mundo, representó un regreso muy personal al Valle Imperial, donde sus padres vivieron más de la mitad de sus vidas y donde la historia de su familia continúa estrechamente ligada a la comunidad.
El concierto comenzó con su internacionalmente reconocido “Danzón No. 2” (1994), una de sus obras más interpretadas, seguido de “Leyenda de Miliano” (2010) y selecciones de “Espejos en la Arena” (2000), entre ellas “Son de Tierra Candente” y “Lluvia en la Arena”, con la participación de la violonchelista Sharon Taylor.
Después del intermedio, la orquesta continuó con “Conga del Fuego Nuevo” (2000), “Danzón No. 7” (2001) y “Alas (a Malala)” (2013), una composición inspirada en Malala Yousafzai, activista pakistaní por el derecho a la educación y ganadora del Premio Nobel de la Paz.
La parte final del programa contó con la participación del Coro Maestro del Valle Imperial, bajo la dirección de George Scott, y del programa de música SAVAPA de la Preparatoria Southwest, dirigido por Stephen Spataro.
Para Márquez, el significado de aquella noche iba mucho más allá de la música.
“El 10 de octubre es un día muy especial. Es mi primer concierto en estas tierras desérticas, desérticas por el clima y por muchas cosas, pero llenas de calor humano”, expresó Márquez. “Es un momento especial y es un lugar especial porque es la tierra de mis padres. Aquí vivieron más de la mitad de sus vidas”.
El regreso del compositor a la región representó una oportunidad para celebrar la historia de su familia y compartir las tradiciones musicales que han dado forma a su identidad artística. Su trabajo también encuentra inspiración en las problemáticas sociales, las tradiciones culturales y las experiencias de personas cuyas historias han influido en su proceso creativo.
A pesar de sus logros internacionales, Márquez atribuyó gran parte de su inspiración artística a una figura muy cercana: su padre.
“Mi padre era mariachi y me heredó su amor por la música, y yo lo he cultivado durante más de 60 años”, expresó Márquez.
Aquella exposición temprana a la música tradicional mexicana se convirtió con el tiempo en una de las características que distinguen sus composiciones.
“Hago música que tiene que ver con la música mexicana, la música tradicional, esas son sus raíces, y la mezclo con la música clásica, con la música académica”, explicó.
Su obra también se nutre de las problemáticas sociales, las tradiciones culturales y las experiencias de personas cuyas historias han influido en su creatividad.
“Espero que la gente se lleve algo que trato de imprimir en mis obras, y es la esperanza”, señaló. “Aunque la mayor parte de la música no tiene letra, siempre está transmitiendo esperanza. Ahí está, en las notas”.
Entre quienes celebraron la presencia de Márquez se encontraba su hermano, George Márquez, fiscal de distrito del Condado Imperial, quien describió el concierto como la realización de un anhelo que había mantenido durante mucho tiempo: llevar la música de su hermano a la comunidad.
“Obviamente, para mí es un día muy especial tener a mi hermano aquí y que su música se escuche en la comunidad”, expresó George Márquez. “Es un gran compositor a nivel mundial y traerlo aquí es un sueño hecho realidad”.
El concierto también despertó recuerdos de otro momento importante en la historia familiar y en la trayectoria musical de Arturo Márquez. Dieciséis años antes, en esa misma fecha, sus padres asistieron a un evento en el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, relacionado con el estreno de una de las composiciones del músico.
Arturo Márquez recordó que sus padres caminaron por la alfombra roja durante una ocasión en la que participó el reconocido director de orquesta Gustavo Dudamel.
“Mis padres estaban ahí con Gustavo Dudamel en el Disney Hall. Estaban pasando por la alfombra roja porque iban a estrenar una obra mía ahí en Los Ángeles”, recordó.
Rocío Vázquez Álvarez, cónsul titular del Consulado de México en Calexico, describió a Márquez como un importante representante de la cultura mexicana, cuya visita ofreció oportunidades educativas y artísticas para los jóvenes de la región.
“Estamos muy emocionados de que venga una persona de este nivel. Como ya se ha comentado, es un gran embajador del arte y de la cultura mexicana a nivel mundial”, expresó Vázquez Álvarez.
La cónsul destacó la disposición del compositor para participar en una presentación junto con la Orquesta Sinfónica del Valle Imperial, jóvenes músicos y niños integrantes del coro.
También resaltó sus esfuerzos por acercarse a los estudiantes mediante charlas educativas sobre la música y las oportunidades profesionales dentro de las artes.
“También se ha dado el tiempo de platicar con los jóvenes y transmitirles ese amor que tiene por la música, inspirándolos a que sigan sus propios caminos”, señaló Vázquez Álvarez. “Si lo que ellos quieren es continuar, como él, una carrera en el arte, creo que eso también es muy importante”.
Vázquez Álvarez reconoció a la Orquesta Sinfónica del Valle Imperial como la principal impulsora de la organización del evento, mientras que el Consulado de México colaboró para hacerlo posible.
“Esto es principalmente el esfuerzo de la Sinfónica del Valle Imperial. Nosotros coadyuvamos, apoyamos, pero estamos muy emocionados”, afirmó.
Aunque la presentación musical fue el centro de la velada, el evento también ofreció un espacio para que estudiantes exhibieran obras de arte visual inspiradas en las composiciones de Márquez.
Entre los artistas participantes se encontraba Dorian Wilson, estudiante del último año de preparatoria, quien presentó una obra titulada “On Water” (Sobre el agua), inspirada en el “Danzón No. 7” del compositor.
“Me siento muy honrado de estar aquí. Ha sido una oportunidad increíble para conocer el trabajo de otros artistas del valle y también para ver al propio Arturo Márquez”, expresó Wilson. “La música que he escuchado hasta ahora ha sido increíble. Todas las obras de arte que se exhiben aquí son muy hermosas”.
Wilson presentó una obra de técnica mixta titulada “On Water”, inspirada en el “Danzón No. 7” de Arturo Márquez, que muestra una representación abstracta de nenúfares sobre el agua, con colores vibrantes destinados a transmitir las emociones que experimenta al tocar un instrumento, contrastando tonos cálidos con el agua de apariencia nacarada y tonalidades frías.
“Estoy muy orgulloso de todos mis compañeros que vinieron, de las personas que participan en la orquesta”, comentó Wilson. “Creo que todos están haciendo un trabajo increíble y ver cómo todos se reúnen de esta manera es algo muy hermoso, especialmente para el Valle Imperial”.
A lo largo de su trayectoria, Márquez ha encontrado inspiración no solamente en la música tradicional mexicana, sino también en las problemáticas sociales y en personas cuyas experiencias reflejan luchas humanas de mayor alcance.
Una de las composiciones interpretadas durante la velada, “Alas (a Malala)”, estuvo dedicada a Malala Yousafzai, activista pakistaní y ganadora del Premio Nobel de la Paz, reconocida internacionalmente por su defensa del derecho de las niñas a la educación.
“La última obra está dedicada a Malala, una joven que ha luchado por la educación desde que era niña”, explicó Márquez. “Es una obra para coro y orquesta, y ahí está impresa otra vez la esperanza”.
Ese enfoque, explicó el compositor, continúa estrechamente relacionado con las enseñanzas que recibió de su padre.
“Lo que mi padre me dejó de herencia, a lo mejor sin darse cuenta, es el amor por la música tradicional”, expresó Márquez. “Eso es lo que yo trato de hacer. Es una mezcla entre la música popular y la música académica, y eso es herencia directamente de mi padre”.


