
Análisis económico del tipo de cambio y los precios del petróleo ante el conflicto de Oriente Medio en 2026
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Por: Dr. Alejandro Diaz-Bautista, Economista e Investigador (PhD).
La prolongación de un conflicto regional en Oriente Medio por más de un mes, especialmente con el cierre o interrupción parcial del estrecho de Ormuz, generaría presiones significativas tanto sobre el tipo de cambio del peso mexicano como sobre los precios internacionales del petróleo en 2026.
La evidencia reciente muestra que incluso choques iniciales han provocado incrementos inmediatos en los precios del crudo y de las gasolinas, así como tensiones financieras globales.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas más críticas del comercio mundial de petróleo. Su interrupción prolongada genera un choque de oferta inmediato, pues una parte sustancial del crudo exportado por países del Golfo no puede llegar a los mercados globales. La evidencia reciente indica que los precios del petróleo reaccionan de forma casi instantánea ante cualquier amenaza a esta ruta, con aumentos de entre 6% y 9% en un solo día.
Los países de la OPEP podrían intentar compensar parte del choque aumentando cuotas de producción, como ya ha ocurrido en episodios recientes. Sin embargo, la capacidad de compensación es limitada si el problema central es logístico y no de producción.
Los inventarios estratégicos de países consumidores podrían liberarse temporalmente, pero su efecto sería transitorio. Los futuros del petróleo incorporarían primas de riesgo más altas, reflejando la posibilidad de interrupciones adicionales.
El peso mexicano es una moneda emergente altamente sensible al riesgo global. En episodios de tensión geopolítica, los inversionistas tienden a refugiarse en activos seguros como el dólar estadounidense, lo que provoca depreciaciones abruptas del peso. Esto ya se ha observado recientemente, con una depreciación diaria del 3.2% asociada al conflicto en Oriente Medio.
Si el conflicto dura más de un mes y se regionaliza, es probable que el peso continúe depreciándose, dependiendo de la magnitud del choque petrolero y del sentimiento global.
El Banco de México enfrenta presiones adicionales, pues un choque petrolero global tiende a elevar la inflación importada (gasolina, transporte y alimentos), lo que podría retrasar recortes de tasas o incluso obligar a mantener una postura monetaria más restrictiva.
En crisis geopolíticas previas —como la Guerra del Golfo, las tensiones con Irán y los ataques a infraestructura petrolera— las monedas emergentes han mostrado depreciaciones sostenidas mientras los precios del petróleo permanecen elevados. La diferencia actual es que México ya no es un exportador neto de petróleo, por lo que un aumento del precio del crudo no beneficia fiscalmente al país como antes, sino que encarece las importaciones de combustibles.
Dr. Alejandro Díaz-Bautista es Profesor Investigador en Economía Internacional en El Colef y distinguido miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. También ha sido profesor en la Universidad Iberoamericana y CISE, “fellow” y “guest scholar” en UC San Diego, y profesor visitante en UC Irvine.


