
Proposición 3 de California busca hacer permanente impuesto a los más ricos
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-Editorial
Los votantes de California decidirán el 3 de noviembre si convierten en permanente un impuesto sobre la renta que actualmente se aplica a las personas con mayores ingresos del estado. Los partidarios de la medida sostienen que permitiría proteger miles de millones de dólares destinados a la educación pública y otros servicios estatales, mientras que sus opositores expresan preocupación por sus posibles efectos en la economía y en los contribuyentes de altos ingresos.
La Proposición 3 extendería un impuesto sobre la renta aprobado por los votantes en 2012 y renovado en 2016. El gravamen, que se aplica aproximadamente al 2% de los contribuyentes con mayores ingresos de California, genera entre 5,000 millones y 15,000 millones de dólares anuales, dependiendo de las condiciones económicas y la recaudación fiscal.
La medida mantendría las tasas impositivas actuales, sin establecer nuevos impuestos ni aumentar los existentes. Sin otra extensión, las tasas adicionales del impuesto sobre la renta están programadas para vencer a principios de la década de 2030.
La propuesta surge mientras los distritos escolares de California continúan enfrentando dificultades relacionadas con la escasez de personal, el número de alumnos por salón, los servicios de apoyo estudiantil y el incremento de los costos operativos.
Los partidarios argumentan que hacer permanente el impuesto proporcionaría mayor estabilidad financiera a las escuelas y ayudaría al estado a mantener los recursos destinados a los servicios de salud y otros programas públicos. Por su parte, los críticos consideran que las elevadas tasas del impuesto sobre la renta en California podrían desalentar las inversiones, afectar la competitividad económica y motivar a los residentes adinerados a mudarse a otros estados.
Karen Getman, abogada y experta en iniciativas electorales de California y financiamiento de escuelas públicas, explicó que el impuesto se estableció originalmente durante la Gran Recesión, cuando los distritos escolares enfrentaban importantes dificultades financieras.
Getman, quien participó en la elaboración de la propuesta fiscal original de 2012, recordó que algunos salones de clases en California tenían hasta 42 estudiantes y que los distritos escolares enfrentaban dificultades para mantener los servicios educativos básicos.
“Estábamos en plena Gran Recesión y todos en el estado estaban sufriendo muchísimo”, señaló Getman. “En particular, nuestras escuelas quedaron realmente devastadas durante ese periodo”.
El impuesto fue concebido originalmente como una medida temporal para generar ingresos. Sin embargo, los votantes aprobaron una extensión en 2016 después de que las autoridades estatales determinaran que sería necesario contar con recursos adicionales para sostener los servicios públicos.
Getman señaló que, desde entonces, estos ingresos se han convertido en un componente establecido del presupuesto de California.
“Ya forman parte integral del presupuesto estatal, particularmente en estos momentos en que se le está pidiendo al estado hacer más debido a los recortes federales”, afirmó.
Bajo el sistema progresivo del impuesto sobre la renta de California, las tasas aumentan conforme los contribuyentes obtienen mayores ingresos. Getman explicó que las tasas adicionales afectan a las personas que ganan más de aproximadamente 371,000 dólares anuales, con tasas marginales más elevadas para quienes superan otros niveles de ingresos.
Subrayó que la propuesta mantendría la estructura fiscal vigente.
“No lo estamos cambiando. No lo estamos aumentando. Simplemente no lo estamos reduciendo”, expresó Getman.
De acuerdo con la abogada, los ingresos recaudados se depositan en una cuenta específica dentro del fondo general del estado, lo que permite a las autoridades dar seguimiento a la recaudación y distribución de los recursos.
Los distritos escolares que reciben estos fondos deben informar públicamente cómo se utilizan. La información está disponible a través del Departamento de Educación de California y de los propios distritos escolares.
Getman explicó que los recursos están destinados a cubrir gastos relacionados con la enseñanza en los salones de clases, en lugar de costos administrativos.
También señaló que el financiamiento adicional para la educación puede liberar otros recursos del fondo general estatal para destinarlos a servicios como la atención médica.
Los ingresos provenientes del impuesto pueden variar considerablemente debido a que California depende en gran medida de los impuestos pagados por las personas con mayores ingresos, incluidos los gravámenes sobre las ganancias de capital provenientes de inversiones.
Getman indicó que una parte de los ingresos generados durante periodos de crecimiento económico también puede contribuir a las reservas presupuestarias del estado, ayudando a California a enfrentar futuras crisis económicas.
Las posibles consecuencias económicas de mantener el impuesto continúan siendo motivo de debate.
Los opositores han argumentado que las elevadas tasas del impuesto sobre la renta podrían provocar que los contribuyentes más adinerados abandonen California, lo que potencialmente reduciría la recaudación fiscal y las inversiones futuras.
Getman rechazó ese argumento y citó investigaciones revisadas antes de la extensión de 2016 que, según explicó, no encontraron una relación significativa entre el impuesto y la salida de residentes del estado.
Las organizaciones educativas que respaldan la Proposición 3 sostienen que la medida ayudaría a los distritos escolares a mantener sus niveles de personal y los servicios destinados a los estudiantes.
Eva Ruiz, integrante de la Junta Directiva por el Distrito F de la Asociación de Maestros de California (California Teachers Association) y educadora en el Valle Central, señaló que estos ingresos se han convertido en una importante fuente de estabilidad financiera para las escuelas públicas.
“Estos ingresos ya no son simplemente una pequeña solución temporal”, afirmó Ruiz. “Son fundamentales para nuestro presupuesto estatal y para los presupuestos de nuestros distritos escolares”.
Ruiz mencionó los alimentos escolares gratuitos para todos los estudiantes, el kínder de transición, la ampliación de los programas de atención antes y después del horario escolar y el financiamiento adicional para la educación especial como ejemplos de servicios que requieren inversión pública sostenida.
Explicó que contar con recursos previsibles es particularmente importante para los distritos escolares al momento de tomar decisiones a largo plazo sobre la contratación de personal y los programas educativos.
Ruiz también expresó preocupación por la escasez de maestros y las posibles consecuencias de futuros recortes presupuestarios.
“Cuando enfrentamos recortes, ¿quién va a querer ingresar a una profesión en la que corre el riesgo de ser despedido?”, cuestionó Ruiz.
Recordó que los educadores enfrentaban incertidumbre y posibles despidos antes de que se aprobara el impuesto original en 2012.
Según Ruiz, una reducción de los recursos disponibles podría afectar los servicios de orientación escolar, educación especial, programas para estudiantes que están aprendiendo inglés y otros apoyos proporcionados por las escuelas públicas.
Los servicios de salud escolar representan otra preocupación para las organizaciones que respaldan la propuesta.
Sheri Coburn, directora ejecutiva de la Asociación de Enfermeras Escolares de California (California School Nurses Association), señaló que las escuelas atienden cada vez más a estudiantes con necesidades complejas de salud física y mental, lo que genera mayores exigencias para las enfermeras escolares y otros trabajadores de apoyo.
“Los niños no dejan sus problemas de salud física o mental en la puerta de la escuela”, afirmó Coburn.
Coburn indicó que aproximadamente el 40% de los niños en edad escolar de California presenta al menos una enfermedad crónica, mientras que uno de cada cinco estudiantes enfrenta problemas de salud mental.
Explicó que las enfermeras escolares acreditadas atienden a estudiantes con asma, diabetes, trastornos convulsivos, alergias graves, cáncer y otras condiciones médicas que pueden afectar la asistencia a clases y el rendimiento académico.
Coburn también describió la escasez de personal que obliga a las enfermeras a prestar servicios en varios planteles educativos.
Durante su trayectoria profesional en el Valle Central, Coburn señaló que estuvo a cargo de aproximadamente 5,000 estudiantes distribuidos en cinco escuelas.
Más recientemente, trabajó un día a la semana en un distrito escolar más pequeño que atendía a 389 estudiantes, lo que ejemplifica la disponibilidad limitada de servicios de enfermería en algunas comunidades.
“Para muchos estudiantes, somos el primer profesional de la salud al que acuden”, expresó Coburn.
Destacó que las evaluaciones médicas preventivas, la educación para la salud, la intervención temprana y la coordinación de la atención pueden ayudar a los estudiantes a mantenerse saludables y participar en las actividades escolares.
Coburn señaló que mantener los puestos de enfermería y orientación escolar requiere financiamiento confiable, particularmente en comunidades rurales y con recursos limitados, donde los estudiantes pueden tener un acceso restringido a servicios médicos fuera de la escuela.


