
Cuando el Autoempoderamiento de las Mujeres Parece lo Contrario: La Víctima de Violencia Doméstica No Cooperativa
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Por: Veronica Henderson, Abogada.
Mientras celebramos a las mujeres durante el Mes de la Historia de la Mujer y el Día Internacional de la Mujer, existen ciertas acciones realizadas por mujeres que parecen ir en contra de su propio empoderamiento. Sin embargo, la dinámica de la situación puede requerir un enfoque más abierto para abordar ciertos acontecimientos.
En los casos de violencia doméstica, la policía es llamada por la víctima o por un testigo presencial, como un familiar. En última instancia, el caso llega a la oficina del fiscal local y se presentan cargos. Posteriormente, no es raro que la víctima solicite que los cargos sean “retirados”, aunque la mayoría de los sistemas de derecho penal no permiten que las víctimas determinen la trayectoria de un caso. De manera habitual, los fiscales asignados a casos de violencia doméstica enfrentan víctimas no cooperativas, que se retractan y, en ocasiones, hostiles o incluso ausentes. La falta de cooperación a menudo dificulta la persecución exitosa de estos casos y hace que algunos sean imposibles de probar.
La situación se ha vuelto altamente prevalente y casi esperada en los casos de violencia doméstica. Tras el reporte inicial, las víctimas se vuelven reacias a cooperar y se niegan a ayudar a responsabilizar penalmente a su agresor. Ante la perspectiva de testificar en la corte, comúnmente las víctimas no se presentan, minimizan el abuso o se retractan por completo. Se ha estimado que hasta el 80 por ciento de las víctimas de violencia doméstica se retractan o se niegan a testificar contra sus agresores.
¿Por qué una mujer permitiría ser abusada sin que el agresor sufra las consecuencias? La respuesta es compleja y puede no basarse en una falta de deseo de ser protegida y tratada bien. Las razones son multifacéticas. Muchas víctimas no desean enfrentarse al acusado en la corte y relatar públicamente el abuso, condenando a una persona a quien alguna vez amaron o aún aman, una persona que es el padre de sus hijos. Otras víctimas se sienten intimidadas por el proceso de enjuiciamiento y pueden sentirse estigmatizadas, no bienvenidas e incómodas. Muchas resienten tener que volver a contar la historia múltiples veces, a medida que el caso avanza por el sistema de justicia penal local. Además, existe la posibilidad de inestabilidad financiera e inseguridad económica que puede seguir.
¿Puede el caso continuar sin la cooperación de la víctima? Sí. Testigos independientes, como los hijos que estuvieron presentes, pueden ayudar a establecer el abuso. Fotografías tomadas por la policía y por otras personas, así como registros médicos, pueden ser admitidos como evidencia. Declaraciones espontáneas o inconsistentes de la víctima pueden presentarse como excepciones a las reglas normales de exclusión por “oídas” (hearsay).
Comprender la compleja dinámica de la violencia doméstica y de quienes están involucrados es un primer paso para determinar la mejor manera de abordar estas situaciones. El uso de un enfoque de equipo en la labor policial, que involucre salud mental y profesionales especializados en violencia familiar, puede representar un buen uso de recursos cuando ocurre la violencia doméstica.


