
Votantes indígenas exigen ser escuchados en las elecciones intermedias de 2026
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-Editorial
Los votantes indígenas estadounidenses se preparan para las elecciones intermedias del 3 de noviembre con preocupaciones relacionadas con el costo de vida, la soberanía tribal, el acceso a servicios esenciales y las barreras para ejercer su derecho al voto, mientras que activistas e investigadores advierten que las comunidades indígenas continúan estando insuficientemente representadas en las campañas políticas y en la cobertura electoral.
Durante una conferencia informativa organizada por American Community Media para analizar las prioridades de los votantes indígenas en las elecciones de 2026, investigadores y organizadores comunitarios abordaron los desafíos que enfrentan los indígenas estadounidenses y los nativos de Alaska, entre ellos el aislamiento geográfico, el acceso limitado a centros de votación, los requisitos de identificación y la falta de acercamiento por parte de las campañas políticas.
Michael Roberts, presidente y director ejecutivo de First Nations Development Institute, señaló que una investigación realizada durante las elecciones presidenciales de 2024 demostró que los votantes indígenas comparten muchas de las preocupaciones económicas del electorado en general, aunque también mantienen prioridades relacionadas con sus identidades políticas y culturales.
Roberts explicó que los votantes indígenas frecuentemente identifican la inflación, el acceso a viviendas asequibles y las condiciones económicas como temas electorales importantes. Sin embargo, la soberanía tribal, la preservación cultural, las lenguas indígenas y los derechos sobre sus tierras también pueden influir en sus decisiones políticas.
“Todo lo relacionado con la soberanía tribal, la cultura y las tradiciones, las lenguas indígenas y la recuperación de nuestras tierras son asuntos muy importantes para los votantes indígenas”, afirmó Roberts.
Agregó que estas preocupaciones pueden motivar a las comunidades indígenas a participar en las elecciones, incluso más allá de los asuntos económicos tradicionales.
Roberts también cuestionó la percepción de que los indígenas estadounidenses constituyen un grupo electoral políticamente uniforme.
Citó una investigación realizada durante las elecciones presidenciales de 2024 que, según su organización, encontró que aproximadamente el 57% de los votantes indígenas encuestados apoyó a la candidata demócrata Kamala Harris. Estos resultados contrastaron con otra encuesta electoral que sugería que la mayoría de los votantes indígenas había respaldado al republicano Donald Trump.
Roberts señaló que las diferencias entre ambos resultados demostraron la importancia de utilizar investigaciones representativas y evitar conclusiones generalizadas sobre las preferencias políticas de los pueblos indígenas.
Subrayó que los votantes indígenas no deben clasificarse automáticamente de acuerdo con las afiliaciones tradicionales de los partidos Republicano o Demócrata, debido a que las prioridades políticas varían entre las distintas naciones tribales y regiones geográficas.
“No creo que podamos considerar a los votantes indígenas como un grupo homogéneo”, afirmó Roberts.
También identificó la falta de acercamiento político como un desafío persistente.
De acuerdo con Roberts, una investigación sobre las elecciones de 2024 indicó que aproximadamente la mitad o más de los votantes indígenas encuestados no habían sido contactados por campañas políticas u organizaciones antes de los comicios.
Señaló que esta falta de participación podría afectar la asistencia a las urnas en estados donde las comunidades indígenas representan bloques electorales potencialmente influyentes, incluidos Alaska y Michigan.
Roberts también expresó preocupación por el limitado apoyo financiero que reciben las organizaciones dedicadas al registro, la educación y la participación electoral de los votantes indígenas.
Indicó que los grupos que trabajan directamente con estas comunidades frecuentemente operan con recursos insuficientes, a pesar de su papel en la ampliación de la participación electoral.
Melissa Rogers, profesora de Política y Políticas Públicas de Claremont Graduate University, presentó investigaciones sobre las barreras estructurales que dificultan el ejercicio del voto entre los indígenas estadounidenses, particularmente aquellos que viven en reservaciones y comunidades rurales.
Rogers explicó que la distancia entre las comunidades tribales y los centros de votación representa uno de los obstáculos más importantes.
En algunas regiones, los residentes deben recorrer distancias considerables para registrarse, actualizar su información electoral o emitir su voto.
Como ejemplo, mencionó la reserva Duck Valley, en Nevada, donde los residentes han tenido que recorrer aproximadamente 100 millas (161 kilómetros) por trayecto para acceder a servicios electorales en el condado de Elko.
Rogers señaló que estas condiciones pueden desalentar la participación, especialmente cuando los habitantes enfrentan carreteras en malas condiciones, transporte limitado y gastos adicionales de traslado.
Sus investigaciones indican que establecer centros de votación y servicios de registro electoral dentro de los territorios tribales puede incrementar considerablemente la participación al reducir el tiempo y los recursos necesarios para votar.
“Cuando se instalan centros de registro y votación en territorios tribales, la participación electoral indígena aumenta considerablemente”, afirmó Rogers.
También explicó que contar con centros de votación dentro de las comunidades tribales puede fortalecer la confianza en el proceso electoral.
Rogers identificó el voto por correo como otro ámbito en el que las comunidades indígenas enfrentan dificultades particulares.
Aunque esta modalidad suele presentarse como una alternativa para los residentes de zonas rurales, señaló que la limitada infraestructura postal en algunas reservaciones puede complicar el proceso.
Muchos habitantes no reciben correspondencia directamente en sus hogares y deben trasladarse a oficinas postales para recoger o enviar documentos.
Rogers citó investigaciones realizadas en la Nación Navajo, en Arizona, que identificaron diferencias importantes en el acceso a servicios postales entre las comunidades de las reservaciones y las zonas rurales circundantes.
Explicó que estas limitaciones pueden generar obstáculos adicionales para los votantes que dependen del servicio postal para recibir y devolver sus boletas electorales.
Los requisitos de identificación y la ausencia de domicilios convencionales también representan desafíos.
Algunas viviendas ubicadas en territorios tribales no cuentan con direcciones tradicionales, mientras que los residentes que no poseen vehículos podrían carecer de licencias de conducir, comúnmente utilizadas como documentos de identificación.
Rogers señaló que las leyes electorales que exigen documentos específicos de identificación o domicilios residenciales pueden afectar de manera desproporcionada a los votantes indígenas si no se establecen alternativas adecuadas.
Mencionó controversias electorales en Dakota del Norte, donde las restricciones relacionadas con los domicilios residenciales llevaron a organizaciones defensoras del derecho al voto indígena a ayudar a los habitantes de comunidades tribales a obtener documentación que cumpliera con los requisitos estatales.
Más allá de los obstáculos logísticos, Rogers explicó que las experiencias históricas y las preocupaciones sobre la administración electoral pueden influir en la confianza de los votantes indígenas respecto a si sus boletas serán contabilizadas.
Señaló que mejorar el acceso a los servicios electorales y garantizar procedimientos consistentes son medidas importantes para atender estas preocupaciones.
Judith LeBlanc, directora ejecutiva de Native Organizers Alliance, destacó que la participación política de los indígenas estadounidenses está estrechamente vinculada con la soberanía tribal y las obligaciones del gobierno federal hacia las naciones tribales.
LeBlanc describió a su organización como una red que apoya a líderes tribales y grupos comunitarios indígenas mediante actividades de organización, formación de liderazgos y participación cívica.
Explicó que las comunidades indígenas comparten muchas preocupaciones con el resto de la población estadounidense, incluidas las oportunidades económicas, la vivienda y los servicios públicos. Sin embargo, su relación con el gobierno federal está determinada por las obligaciones establecidas en tratados y por su condición política como integrantes de naciones tribales soberanas.
LeBlanc señaló que estas diferencias son importantes al evaluar las políticas públicas que afectan a las comunidades indígenas.
También habló sobre una encuesta comunitaria realizada este año en 20 comunidades para identificar las preocupaciones locales y las experiencias relacionadas con los procesos electorales.
En la reservación Duck Valley, explicó que los participantes identificaron como prioridades el desarrollo económico, mejores servicios para los adultos mayores, el mejoramiento de carreteras y el acceso a combustible y servicios médicos de emergencia.
LeBlanc indicó que los resultados reflejan la necesidad de infraestructura básica y servicios esenciales en comunidades donde persisten deficiencias en la inversión pública.
También destacó la importancia de preservar la continuidad cultural y las lenguas indígenas.
De acuerdo con LeBlanc, investigaciones anteriores, incluida la Encuesta sobre Futuros Indígenas, en la que participaron aproximadamente 16,000 personas indígenas de todo el país, encontraron que la preservación cultural continúa siendo una preocupación importante tanto para quienes viven en reservaciones como para aquellos que residen en zonas urbanas.
Señaló que los participantes en las actividades recientes de su organización también expresaron preocupación por posibles recortes presupuestales que podrían afectar servicios sociales esenciales.
LeBlanc identificó a los votantes indígenas jóvenes como un sector del electorado que muestra una participación cada vez más activa.
Su organización cuenta con promotores comunitarios que trabajan en 25 comunidades, donde, según explicó, se ha observado un mayor sentido de urgencia política entre los jóvenes en comparación con el proceso electoral de 2024.
“Estamos viendo algo diferente entre los votantes jóvenes: existe un nuevo sentido de urgencia que no observamos en 2024”, afirmó LeBlanc.
Sugirió que la exposición a acontecimientos nacionales e internacionales a través de las redes sociales podría estar contribuyendo al creciente interés de los jóvenes por participar en la política.
Según LeBlanc, los jóvenes indígenas están relacionando cada vez más sus preocupaciones sobre la rendición de cuentas del gobierno, el bienestar comunitario y las condiciones sociales con la importancia de participar en las elecciones.
Durante la conferencia también se abordó la participación de candidatos indígenas que buscan ocupar cargos de mayor responsabilidad, incluida Mary Peltola, exrepresentante federal de Alaska y miembro del pueblo yup’ik, así como Peggy Flanagan, vicegobernadora de Minnesota e integrante de la Nación White Earth.
Ambas han generado atención sobre la posibilidad de ampliar la representación indígena en el Senado de Estados Unidos, donde ninguna mujer indígena ha ocupado un escaño.
Al ser cuestionado sobre las expectativas hacia los candidatos indígenas, Roberts señaló que los funcionarios electos de estas comunidades deben estar sujetos a los mismos estándares de rendición de cuentas que cualquier otro servidor público.
Sin embargo, reconoció que las comunidades indígenas pueden esperar que sus representantes tengan un mayor conocimiento de los asuntos relacionados con la soberanía, la representación política y las desigualdades sociales y económicas.
“No creo que debamos exigirles más a los senadores indígenas que a todos los demás”, afirmó Roberts.
Agregó que los votantes deben exigir responsabilidad, rendición de cuentas y atención a sus necesidades a todos los candidatos, independientemente de su origen.


